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Fortaleza Incaica de Chena y sus contornos

Otras denominaciones: 
Fortaleza Incaica de Chena y sus contornos (Pucará de Chena)
Decretos: 
Localización: 
Metropolitana de Santiago, Maipo, Calera de Tango
Metropolitana de Santiago, Maipo, San Bernardo
Referencia Localización: 
Ubicado en la hijuela Sexta del Antiguo fundo San Agustín. Puntilla Pucará hasta donde se accede por el camino Catemito
Categoría: 
Monumentos Arqueológicos
Tipología: 
  • Inmueble
  • Sitios arqueológicos y paleontológicos
  • Arqueológicos

El Pucará de Chena es una construcción de origen incaico ubicada en el cerro Chena, en la que fuera la sexta hijuela del antiguo fundo de San Agustin, en el límite de las comunas de Calera de Tango y San Bernardo, en la Región Metropolitana.

La primera mención encontrada de esta ruina data de marzo de 1579, cuando el capital Alonso de Miranda tomó posesión de las tierras de Malloe, luego llamadas de Catemito. Esta mención no fue recogida por José Toribio Medina en 1882, quien recopiló gran parte de la información existente relativa a fortines indígenas en la zona.

Las investigaciones en el lugar no se comenzaron a desarrollar hasta fines de la década de 1950, después de que se descubriera un cementerio incaico en San Agustín de Tango, en 1925, al poniente del cerro donde se encuentra el pucará. En este contexto se elaboró la hipótesis de que el lugar había sido una fortaleza que servía de refugio defensivo para la población agricultora de la zona, durante la ocupación incaica del territorio. No obstante, no ha existido acuerdo entre los investigadores respecto de la intensidad que tuvo aquella ocupación.

Durante los años 70, Rubén Stehberg comenzó a trabajar sistemáticamente en la investigación arqueológica de estas y otras ruinas asociadas a la presencia inca en la cuenca del Mapocho. A partir de éstas, describió la existencia las ruinas de 9 recintos situados en la cumbre del cerro, rodeados por dos muros defensivos. De entre los primeros, destacó uno de mayor tamaño y forma rectangular, situado en una explanada de la cumbre de 50 por 26 metros, dotado de una puerta de acceso en su lado sur, alrededor del cual se encontrarían otros recintos medianos. En el interior del recinto mayor, describió la existencia de un promontorio de piedra y tierra de 8 metros de diámetro situado en su rincón sureste. Además, señaló la existencia de un conjunto de estructuras de piedra situado en el costado sur, dotadas de un corredor de entrada a la explanada de la cumbre, en dirección norte – sur, que a su vez separaba y proporcionaba muros a dos recintos semicirculares, cada uno con puertas de acceso y recintos interiores.

El pucará fue declarado Monumento Histórico en el año 1977. Producto de los sismos y las lluvias que durante siglos han afectado a esta construcción, el lugar se encuentra con un importante estado de deterioro, que se ha exacerbado producto de intervenciones humanas en un Monumento que ha carecido de señalización.

Una investigación encabezado por Stehberg realizada durante el año 2014 en la plaza intramuros del pucará, permitió determinar que en el lugar existen restos corresponden a un centro ceremonial o ushnu, similar a los existentes en las principales plazas de las instalaciones incaicas.

Los restos excavados presentaron la mayoría de los atributos que poseían los ushnus construidos por el Tahuantinsuyu: una plataforma con una estructura interna de bloques de piedra y tierra de forma cuadrangular, dotada de una rampa de evacuación en su costado oriente. Se encontraron numerosos bolones y piedras rodadas en su interior, y una amplia depresión en su sector central y sur, el cual pudo corresponder a una parte del sistema de drenaje de su pozo ceremonial.

Además, se encontraron restos fragmentarios de vasijas de cerámica, conchas y huesos de animal, compatibles con ofrendas y otras actividades ceremoniales realizadas en el lugar y, una roca de características especiales (bolón granítico con vetilla y piqueteado) que según los investigadores pudo corresponder a la piedra "para amarrar el sol", que existía en la mayoría de los ushnus.

Esta investigación ha permitido señalar que en el lugar se tienen que haber realizado importantes actividades políticas, económicas y religiosas durante el período Tahuantinsuyu; y que el lugar fue un centro de reuniones donde convergían representantes del Inca con las autoridades de la población local, para concertar acuerdos. Los hallazgos han complejizado la discusión sobre el rol que tuvo el pucará de Chena, en principio reconocido sólo como una fortaleza militar, al que también se habían asociado actividades ceremoniales y de observación astronómica.